Dolce & Gabbana, Alta Sartoria, el gran espectáculo de la moda
- Victor Tarango

- 14 jul 2018
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 2 ago 2018
Domenico Dolce y Stefano Gabbana presentan su última colección de moda masculina, rodeados de cipreses, montañas y villas.

La firma italiana ha ostentado una de las colecciones más exclusivas de la marca: Alta Sartoria. Ésta es la suma de diseños masculinos con un toque extra de elegancia y vanguardia. Para su presentación, los diseñadores han escogido el Lago de Como, situado en la región de Lombardía, en Italia. Arquitectura renacentista y villas eran las principales postales que regalaba el lugar a todos los invitados del desfile. ¿Para comer?, pizza, pasta alla Busara o carpaccio con parmesano.
Villa Carlota, ubicada en la ribera del Lago, brilló con la colección de prendas única, conducida por una orquesta de cuerdas para hacer sentir en casa a los mas de 120 modelos en acción, entre ellos el mexicano Jonathan Valdez. Los accesorios robaron las miradas en el front row, magnos lentes, prendedores con cruces y armaduras antiguas, coronas de laurel y estampados con motivos religiosos y florales armonizaron el desfile en un solo compás.

Lago de Como inspiró a artistas como Leonardo da Vinci en Villa Serbelloni o Gianni Versace, quien amaba los jardines y el lujo que caracterizan el corazón de Lombardía. “Nuestra inspiración la tomamos de libros de Alessandro Manzoni; también de Como, que es famoso por todas sus villas las cuales atrajeron a la aristocracia y realeza a este lago. Esa gente vivía libremente, sin reglas.” dijo Dolce.
“Cuando elegimos Como, pensamos en nuestra escuela cuando éramos jóvenes. Tomamos inspiración de libros del siglo XVIII porque son muy románticos. Luego imaginamos algo completamente excéntrico, como un vestido azul eléctrico con la cabeza llena de flores. Otro más es psicodélico; otro mas es una monja, entre ellos.” señalo Domenico.

Las camisas lino, chaquetas tipo sastre y capa de ópera, derrochaban clasicismo por su armonía, serenidad y equilibrio, al mismo tiempo que representaban la artesanía italiana particular de la zona. Todo esto responde a exigencias cuyo objetivo es satisfacer a los clientes mas exigentes, quienes entre pasillos espléndidamente iluminados, forrados con tafetán de seda y enormes espejos, seleccionan las piezas mas exclusivas que van adquirir.

“Nosotros no fumamos porros, pero nos gusta pensar en la colección como si termináramos de fumar uno. ¡Nos volvimos locos! finalizó la dupla italiana.



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